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Reflexión

Era noche avanzada, próxima a la madrugada, pero aquello no era suficiente para que la ciudad durmiera. Los comercios alumbraban desde sus bloques de edificios con aquellos escaparates permanentemente encendidos, en una suerte de local fantasma que debía aparentar vida incluso en sus momentos de inactividad. Las carreteras vacías eran transitadas ocasionalmente por dos focos deslumbrantes acompañados de un rugido que rompían el silencio en las zonas donde la música de fiesta . Incluso el paseo del río, ligeramente apartado del hormigón y el asfalto, quedaba iluminado por la luz de unas farolas que no podían permitir que la ribera desierta no tuviera visibilidad. Una visibilidad que una figura solitaria agradecía. -Cas... -No. -Cassilda. -He dicho que no. -Tenemos que hablar. -No quiero. Y ahora, cállate de una vez. -Sé que te está reconcomiendo la conc... -HE DICHO QUE TE CALLES. Se hizo el silencio. Aquella voz grave que parecía venir de una mano quedó cortada. La figura se detuvo. -P...

Sueño y el estómago lleno

[Este relato es continuación directa de este otro ]  Tengo sueño. No recuerdo qué ha pasado. ¿Quién es esta persona a mis pies? ¿Por qué no se mueve? ¿Respira? No respira. Tengo sueño y el estómago lleno. -Deberíamos irnos.  Me giro.  -¿Quién es este? -Es mejor que no lo sepas. Me extraño. Robert no es tan críptico. No suele serlo, al menos. No recuerdo muy bien cómo es. Estoy confusa. No entiendo qué está pasando. No recuerdo cómo es Robert. No recuerdo. No recuerdo. No recuerdo. Me ha acompañado desde tengo memoria. Por qué no... -Cassilda. Para. Es mejor así. Vámon... -Vaya, vaya. La cachorrita tenía hambre. Os lo dije. Nos quedamos paralizades. Esa voz... dónde la he oído antes. No, un momento. Puedo moverme. No estoy paralizada. ¿Cuándo me he quedado paralizada? -¿Papá? Me giro y le veo. No es papá. ¿Por qué es papá?. Sonríe torvamente. Y ahí está. Lo sabía. LO SABÍA. LOS COLMILLOS. ES UN VAMPIRO. -Sí, supongo que me pod... ¡DEJADME HABLAR A MÍ! -no sé de quién habla...

Vocecilla

[CW: Pensamientos autodestructivos] Seguro que tú también la has escuchado. ¿Cómo no hacerlo? Ha estado ahí desde que tienes consciencia. A veces habla, y otras prefiere callar. Espera. En momentos, demasiado tiempo. Incluso llegas a pensar que se ha ido para siempre. Pero vuelve. Siempre vuelve. Sabe perfectamente cuál es su momento, cuándo puede hacer más daño. Te recrimina durante semanas aquel comentario desafortunado del que te arrepentiste al momento y a quien nadie más prestó importancia. Cuándo te pidieron ayuda y ni siquiera te diste cuenta, cuándo fallaste a quienes te importan. Cuándo te fallaste a ti. Te repite sin parar cada frase lapidaria que te han dirigido. Te recuerda que por qué te iba a querer nadie, si no mereces más que desprecio.  Que cómo no te van a odiar, si sólo sabes hacer daño. Que te dejarán de lado en cuanto descubran cómo eres en realidad. ¿Acaso no te lo has ganado? Por eso estás aquí. Por eso estás así.  Si tú también la has escuchado, no está...

Correr más rápido que el reloj

Loco solitario  es un nick extraño. Me llamó la atención desde aquella primera vez que lo leí en un foro de Warhammer de Orcos y Goblins hace más años de los que quiero reconocer. Y sin embargo, es una persona que aunque ya no pueda localizar, en mayor o menor medida, ha sido importante para mí. Como al poco de llegar yo a aquel foro, comentó que se había abierto un blog para escribir. Lo abrí con cierto ápice de curiosidad, y me encontré con una auténtica proeza con el manejo de la pluma. Más de una vez le he oído a Isi cómo cree que puedes enamorarte de alguien a través de su arte. Si eso es cierto, aquel hombre fue mi caso. Incluso creo tener el recuerdo de hablar en su momento de él más de una vez como mi amor platónico. Fue también una inspiración. Porque quién sabe si no me hubiera abierto mi propio blog (uno que a día de hoy está como no indexado, porque le tengo demasiado cariño para borrarlo, pero me da demasiada vergüenza para que se pueda localizar) en el que escribí en ...

Cuarta pared: retrospectiva de un debut actoral

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Últimamente estoy volviendo a escuchar rap de mi adolescencia. Está siendo una experiencia curiosa, porque Nach, el Chojin o ZPU fueron importantísimos en mi adolescencia, pero escuchar canciones suyas recientes es, en el mejor de los casos, triste. Supongo que al final las críticas a cómo te cambia la fama venían más de no haber recibido ofertas para hacer publicidad a casas de apuestas que por una conciencia arraigada. Y es una auténtica lástima, porque fueron gente clave para mi politización, y es algo que estoy viendo a raíz de esta retrospectiva. Porque por supuesto, sólo estoy escuchando música antigua... La nueva es tibia en el mejor de los casos. Hay una canción en particular, concretamente de Nach, llamada Los dos lados del telón . Es una canción que habla sobre las diversas emociones que te recorren antes de salir a actuar, y después de salir. No recuerdo muy bien si me gustó cuando la escuché en su momento, pero dado que no es una canción que recordase demasiado... imagino q...

Convertirse en fantasma

Este finde he estado en Palencia. O mejor dicho, más o menos, he estado en Palencia. En realidad pillé vacaciones el jueves para ir a Villalar a celebrar el día de la comunidad y el viernes para hacer puente y aprovechar a ir de excursión a Frías, que llevaba tiempo con ganas, pero siempre nos había pasado que por un motivo u otro habíamos tenido que cancelar el viaje. El resto del fin de semana he estado en casa descansando. O en casa de mis padres. Supongo que ya no tiene mucho sentido llamar casa a un lugar donde hace meses que no habito. Pero volvamos a Palencia. Me gusta Palencia. Es la ciudad en la que he crecido y en la que he pasado la mayor parte de mi vida. Me gusta salir a la calle y poder ver el cielo en la ciudad sin necesidad de levantar la cabeza hacia arriba. Me gusta lo habitual que es cruzarte con gente conocida sin haber planeado encontraros. No me gusta cuando no hay saludo. Puede haber muchos motivos para no saludarte con alguien. A veces vas con prisas y no te per...

El acompañante

La noche estaba avanzada en el momento en que llegué al cementerio. Mejor. Así la vigilancia sería mínima. Gracias a mi padre sabía que hacía poco habían enterrado a un famoso espiritista y estaba segura de que su alma seguiría, al menos por un tiempo, ligada a sus restos. Saqué el calcetín de mi mochila y lo puse, como siempre, en la mano izquierda. Robert. Había empezado con aquello a raíz de un chiste para un vídeo y pensaba que no tendría mayor trascendencia, pero gustó tanto, que terminó convirtiéndose en algo insigne de mi canal y una forma de diferenciarme. Cada vez que salía a hacer trabajo de campo, ya sabía que tenía que llevar a Robert conmigo como ayudante refunfuñón que me llevaba la contraria cuando algo no parecía muy plausible. A veces era un poco incómodo por tener las manos ocupadas entre el móvil y el calcetín, pero con el tiempo, había terminado acostumbrándome. Pegué los ojos con cinta adhesiva, y empecé a grabar. -Buenas noches, mis querides carcossers -guiñé el o...