Soy un cuerpo
[Este texto contiene spoilers del final de SOMA.]
Llevo un tiempo pensando en el cuerpo. Activamente pensando en el cuerpo. En lo que implica tener un cuerpo y relacionarme con el mundo a través de él.
Este fin de semana he estado enfermo. He acabado ya con tres paquetes de Kleenex y tengo la garganta irritada de tanto toser. Me he pasado la mayor parte del tiempo en la cama (o en su defecto, en el sofá con una manta), y apenas he podido dejar preparados tuppers para la comida de la semana entrante. Durante todo el fin de semana, mi cuerpo no se ha sentido como nada más que una carga. Un lastre que sólo me entorpece y limita mi potencial. Y además, un lastre que hay que cuidar si no quieres acabar palmando antes de los cincuenta.
Uno de los momentos de mayor catarsis que he experimentado en mi vida (y el primero que recuerdo como algo genuinamente catártico) fue la tarde posterior a mi primera clase de trigonometría. El profesor apenas nos explicó brevemente lo que eran los senos y los cosenos, y nos mandó un ejercicio de hallar el área de un pentágono regular conociendo sólo su lado. No esperaba que ninguno lo resolviéramos, pero aún así estuve buena parte de la tarde intentándolo, hasta que mi cerebro hizo click y el resto vino dado por sí solo.
Así es como me he relacionado la mayor parte de mi vida con el placer. Las actividades que más disfruto: jugar a videojuegos, el cine, leer, los juegos de mesa o el rol... son ejercicios fundamentalmente intelectuales. Nunca he disfrutado especialmente del deporte, por ejemplo. Por lo que a mí respecta, poco cambiaría si mi mente estuviese digitalizada.
Hace ya casi seis años que terminé SOMA, y el final es algo que sigo recordando con perfecto detalle. Es una mezcla de emociones de todo tipo, tanto el anterior a los créditos como el posterior. El Simon que se queda en PATHOS-II condenado y solo me produce una gran tristeza, pero el que sobrevive digitalizado en el ARCA... Bueno, ha sobrevivido. La humanidad ha sobrevivido. ¿Verdad?
Llevo unos seis meses yendo a clases de teatro. Antes de cada clase siempre dedicamos entre quince y treinta minutos a calentar y hacer estiramientos. Al principio le veía un poco sinsentido: ni que fuéramos a hacer ejercicio. Pero ahora me parece lo más normal del mundo. El cuerpo es la herramienta de trabajo de un actor. Este es un disfrute que no podría tener sin un cuerpo.
El propósito del ARCA en SOMA es preservar la cultura y la civilización humana. Pero sin humanos. Sólo algoritmos y datos almacenados en memorias con la información de lo que una vez fue humano. Hasta cierto punto, no es tan distinto de encontrarse una biblioteca intacta en el proceso de arqueología.
Mi mente me define. Intento ser una buena persona, una persona amable o conciliadora. Creo que soy inteligente, al menos, hasta cierto punto. Y me gusta pensar que estos son términos que la gente tiene en su cabeza cuando piensan en mí. Pero por sí solo no es suficiente. Porque por mucho que sea aquello a lo que más relevancia le doy, no es tan distinto de encontrar un registro privado de su contexto. Porque soy, y no puedo dejar de ser, un cuerpo.
Uno de los juegos que más me han hecho pensar en muuuuuuchos años.
ResponderEliminarEl problema cuerpo-mente definido de la forma más perfecta (y aberrante) que se ha visto en mucho tiempo. Vaya finalón.
¡Ánimo con el catarro!