Sueño y el estómago lleno
[Este relato es continuación directa de este otro]
Tengo sueño. No recuerdo qué ha pasado. ¿Quién es esta persona a mis pies? ¿Por qué no se mueve? ¿Respira? No respira. Tengo sueño y el estómago lleno.
-Deberíamos irnos.
Me giro.
-¿Quién es este?
-Es mejor que no lo sepas.
Me extraño. Robert no es tan críptico. No suele serlo, al menos. No recuerdo muy bien cómo es. Estoy confusa. No entiendo qué está pasando. No recuerdo cómo es Robert. No recuerdo. No recuerdo. No recuerdo. Me ha acompañado desde tengo memoria. Por qué no...
-Cassilda. Para. Es mejor así. Vámon...
-Vaya, vaya. La cachorrita tenía hambre. Os lo dije.
Nos quedamos paralizades. Esa voz... dónde la he oído antes. No, un momento. Puedo moverme. No estoy paralizada. ¿Cuándo me he quedado paralizada?
-¿Papá?
Me giro y le veo. No es papá. ¿Por qué es papá?. Sonríe torvamente. Y ahí está. Lo sabía. LO SABÍA. LOS COLMILLOS. ES UN VAMPIRO.
-Sí, supongo que me pod... ¡DEJADME HABLAR A MÍ! -no sé de quién habla-. Perdón querida. Son muy impacientes y se ponen nerviosas fácilmente. Sí, podrías llamarme papá. O sire -cuando miro mejor, la sonrisa no parece tanto maligna como magnética-. Ahora eres de la estirpe. Bienvenida.
Ensancha la sonrisa y hace una reverencia.
-Entonces, eso significa... -replico llevándome los dientes a la boca. Colmillos. COLMILLOS-. QUÉ PASADA. ¡ROBERT, SOY UNA VAMPIRA!
No contesta.
-¿Robert?
-Déjale. Le doy miedo.
Me fijo. Es verdad. Algo en su rostro se ve aterrado.
-Que sepas que esto no me hace mucha gracia, pero la ley me obliga a explicarte algunas cosas. Eres mi responsabilidad... -le veo callar y poner un gesto de frustración- ¡QUE OS CALLÉIS DE UNA PUTA VEZ!
-¿Con quién hablas?
-Con estas pesadas.
Se gira. No hay nadie.
-Ni caso. Ahora eres de la Estirpe. Y eres mi responsabilidad. Eso significa que lo que hagas, será mi competencia. Por tanto, si no te portas, te adelanto que no tendrás un final agradable, y nos encargaremos personalmente de ello. Eso significa que hay ciertas leyes que tienes que seguir...
Me suelta una verborrea aburridísima. Mascarada. Estirpe. Vitae. Príncipe. Sire... ¿De qué cojones habla este pavo? Espero que Robert se esté enterando. Joder, tengo sueño, quiero dormir. Se está haciendo tarde y tengo un rato hasta casa.
-¿Lo has entendido todo?
-Sí.
-Bien, porque no lo repetiré. Mañana habrá un Elíseo en el Prado. Preséntate y ríndele tus respetos al Príncipe. Dale recuerdos de Ser Guillermo de Montoya y Marcilla. ¡SÍ, SÓLO DE MÍ! Y pórtate.
Me mira fijamente. No sé a qué se refiere. ¿Quién es?
-¿Quién eres?
Silencio. Ya no está. ¿Ya no está? Parpadeo. No está. Oigo una respiración a mi lado.
-¿Robert?
-Qué mal rollo ese tipo -me mira-. Lo sé. No te preocupes. Yo te lo explico todo.
-¡Gracias Robert! ¡Sabía que podía contar contigo! ¡Eres el mejor y no quiero que nos separemos nunca!
Le doy un beso en la frente. Responde gruñón.
-Lo sé, lo sé. Pero debemos irnos. Va a amanecer pronto y mejor estar en casa.
-Sí. ¡Sí! ¡Es verdad! EL SOL. MIRAD AL SOL. INVICTO. Claro. Está invicto. No vamos a vencerlo. Tenemos que refugiarnos. Ahora somos otra cosa. Además, tengo sueño.
Tengo sueño, el estómago lleno, y a mis pies no hay nada. Deberíamos irnos a dormir.
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